Sí, Por México

Por Eduardo De La Peña De León

            Desde hace meses se ha venido planteando que la estrategia más segura, si no es que la única, para que la oposición logre quitar a Morena la mayoría en la Cámara de Diputados es un gran acuerdo de unidad entre los partidos.

            Apostar todo a que el descontento ciudadano le pase factura al partido en el poder no tiene una garantía de éxito, más cuando estamos ante un gobierno que no escatima recursos en programas clientelares, que le permiten tener control sobre un gran número de electores.

            La participación de los dirigentes nacionales de PRI, PAN y PRD en la convención de Sí Por México, esta organización que suma a diferentes sectores de la vida social y productiva en una agenda común, es hasta ahora la expresión más tangible de que hay una posibilidad, cuando menos por ahora la voluntad, de acuerdo.

            También en las entidades, sobre todo en las que el año próximo se renovarán gubernaturas, se han dado ya algunos pasos, hay partidos que están recorriendo el procedimiento interno que marcan sus estatutos para poder constituir alianzas, y en algunos casos se habla ya de negociaciones y hasta de primeros acuerdos.

            Sin embargo también se han escuchado expresiones, entre dirigentes y personajes destacados de los diferentes partidos, manifestando su rechazo a sumar fuerzas con tal o cual, y es que hay casos en que no han sanado las heridas de contiendas pasadas. Eso ocurre sobre todo en los contextos locales donde las confrontaciones son más directas y personalizadas, y los agravios perduran.

            En el momento en que vive el país debe quedar en claro que no hay mayor agravio o afrenta para México que la forma en que López Obrador y Morena ejercen el poder. La aprobación del presupuesto federal de egresos para 2021 ha sido una nueva manifestación de que no hay espacio para argumentos ni razones, que no hay voluntad de dialogo ni de negociación.

            Ante eso no puede haber entonces titubeos, los partidos políticos son la instancia mejor estructurada para la participación política, entonces sus liderazgos deben mostrar inteligencia para construir una estrategia, y apertura para pactar acuerdos y no desgastarse más en viejas pugnas que favorezcan la consolidación de un régimen arbitrario e ineficiente.

            No se trata necesariamente de una gran coalición sino de tomar decisiones caso por caso, en algunas entidades funcionará un esquema, en las diputaciones federales la fórmula puede ser otra. En todo caso la prioridad es no diluir el voto opositor sino concentrarlo en la opción que tenga la mayor viabilidad ante Morena.

            Cada partido conoce sus fortalezas territoriales y debe identificar los activos que tiene en cada plaza a disputar, debe hacerse un análisis meticuloso en el que se dirijan hacia dos propósitos: el triunfo electoral en junio de 2021 y el equilibrio de las fuerzas políticas para lo que resta del sexenio.

            Es importante también que los partidos asuman la propuesta que se les hizo de incorporar candidaturas ciudadanas, pero con honestidad y sin trampas. No se trata de que una vez más inviten a personajes con buena reputación para que les sumen votos, y luego armen sus listas de plurinominales con sus descalificados cuadros de siempre.

            Los perfiles ciudadanos deben de llegar a la Cámara de Diputados como una garantía de que los intereses de México estarán por encima de los de cualquier partido.

            Claro que esto implica sacrificios, pero quien no esté dispuesto a hacerlos será responsable de que se desaproveche la última oportunidad que tenemos en México de construir por la vía institucional un contrapeso a la cuarta transformación que nos arrastra a una ruta de descomposición y retroceso.

edelapena@infonor.com.mx

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