AHORA RESULTA
Nunca estuvo mejor aplicada que ahora la frase «los patos le tiran a las escopetas».
Según las crónicas que fluyeron a lo largo de este jueves, el muy cuestionado Adán Augusto López Hernández resucitó como Lázaro para operar desde el Senado de la República la salida de Alejandro Gertz Manero, ya fuera por la vía de la remoción o de la renuncia, como finalmente ocurrió.
Incluso la bancada oficialista buscó garantizar los votos necesarios para la mayoría calificada, y los Senadores que no podrían acudir a la sesión, como Luis Fernando Salazar, debieron pedir licencia de un día para que fueran llamados sus suplentes y votaran según se requiriera.
Y no es que Gertz haya transitado por el servicio público, y particularmente por la Fiscalía, sin señalamientos, pero ninguno tan grave y comprometedor como los que se han hecho en los meses recientes a Adán Augusto. Pero con todo y ese lastre, «la barredora» terminó llevándose de encuentro al Fiscal y no al senador tabasqueño… hasta ahora.
Ya desde la última semana de septiembre, cuando la Cámara de Diputados designó a Oscar Del Río Serrano como titular del Órgano Interno de Control de la FGR, hubo señales de un abordaje del grupo político de Ricardo Monreal a la Fiscalía.
Del Río, que es uno de los alfiles del zacatecano, fue quien abrió la puerta y en las semanas siguientes fueron llegando más de los que habían trabajado con Monreal en el Senado la legislatura anterior. Veremos cómo se acomoda ese equipo con el nuevo titular.
Y por el propio Gertz se sabe que será propuesto como embajador de México en Alemania, lo cual por lo pronto deja sin silla al actual representante, el economista neolonés Francisco Quiroga Fernández, quien en abril de 2021 dejó la hoy desaparecida subsecretaría de Minería para irse al encargo diplomático.
ENORME VERDAD
Importante reflexión hizo el presidente del Trife, Gilberto Bátiz García, en el marco de un encuentro de institutos y tribunales electorales, donde señaló que 2027 será un punto de inflexión con las elecciones más complejas e intensas, por lo que el país requerirá de instituciones que respiren serenidad y que dialoguen.
Ojalá y lo escuchen, y no solo las autoridades electorales, que dan nota diaria por confrontaciones y enconos producto de disputas de poder y hasta de egos, sino que llegue el mensaje también a los legisladores y a quienes están en las cúpulas del poder político, pues la polarización está teniendo un alto costo para el país en todos los ordenes.
La serenidad y el dialogo a los que apela Bátiz son indispensables para abrir una ruta de reconciliación y reconstrucción nacional.
NO SE PUEDE
La encendida polémica nacional respecto a la encaminada reforma en materia de aguas nacionales está dejando de lado un aspecto fundamental, y es cómo resolver el grave rezago que se da en la Conagua y que no permite resolver ni lo que está dentro de la razón y el derecho.
En la dirección de Cuencas Centrales del Norte, a cargo de Gabriel Riestra Beltrán, que son las oficinas con sede en Torreón donde se atienden trámites de gran parte de Coahuila y varios estados más, el personal bien podría inscribirse en algún torneo donde premien mil maneras de decir que no.
Debe reconocerse, la actitud en muchos ha cambiado son amables y tratan de dar servicio, pero ellos mismos se sienten rebasados y hasta frustrados, pues hay expedientes digitales incompletos en el sistema; los físicos se perdieron cuando se concentró lo de varias oficinas en Torreón, y la nueva aplicación que se habilitó el mes pasado para tramitar en línea presenta fallas y les dejó sin las facultades para resolver situaciones por vía presencial o manual.
Los empleados se quejan con los usuarios -¡lo que faltaba!- porque cuando requieren documentos a las oficinas en Saltillo no hay resultados y ya ni les contestan el teléfono.
En lo que se da o no la reforma, tendría que haber un acuerdo administrativo para simplificar la solución del rezago o instrumentar mesas de ayuda con la presencia obligada de funcionarios que tengan autoridad, facultades y criterio para resolver en lo inmediato y no nada más escuchar y patear el bote.
Esta situación en Conagua impacta a los productores agropecuarios, la industria y los desarrolladores inmobiliarios, y pesa más a los que lo quieren hacer bien, pues los que optan por irse al margen de la ley deciden correr el riesgo y siguen explotando el acuífero.