Por Eduardo J. De La Peña
Tras la jornada electoral del domingo para renovar gubernaturas en seis estados, se han dado desde ese día diferentes análisis y ponderaciones, algunas de las cuales vale la pena rescatar pensando que en el caso de Coahuila entramos a una cuenta regresiva para la elección del 4 de junio de 2023, y desde luego no es que los escenarios se repitan sino más bien la importancia de aprender de aciertos y errores.
En este contexto, hay ángulos interesantes que en su columna del martes planteó el politólogo y periodista Leo Zuckerman que permiten dimensionar con mayor precisión el valor de la alianza opositora PAN, PRI y PRD.
Destaca Zuckerman “sólo en cuatro de los seis estados hubo alianza. En dos, Aguascalientes y Durango, la coalición ganó, es decir, el porcentaje de efectividad de esta unión de partidos fue del 50%”.
“50% de efectividad en donde hubo alianzas es, sin duda, mayor que el 0% que obtuvieron los partidos de oposición en los estados donde no se coaligaron… la división divide. Si no hay unión no hay suma de votos, lo cual fortalece al partido dominante, en este caso Morena”.
Y hace un ejercicio interesante, sumando a los resultados de la alianza en Tamulipas los que obtuvo Movimiento Ciudadano, con lo que la elección hubiera terminado en un empate técnico en el hipotético caso de que MC hubiera participado junto a PAN, PRI y PRD.
Ya en el terreno local, precisamente este martes el coordinador en Coahuila de Movimiento Ciudadano Alfonso Danao de la Peña, durante una entrevista en “La Primera Opinión”, habló de las posibilidades de una alianza en Coahuila.
Danao lo plantea muy claro, “el momento es ahora” y señala que con voluntad se podría encontrar la manera “entre todos” de construir un bloque, teniendo como prioridad cerrar el paso a Morena.
“Las garras ya están cerca hay que tomar decisiones”, destacó Danao.
Por si a alguien le pareciera una exageración lo que plantea el dirigente de Movimiento Ciudadano, convendría tener presentes algunos datos que liderazgos de otros partidos consideraban habría que observar tras los comicios del domingo anterior, específicamente el crecimiento que haya tenido Morena en comparación con la consulta de revocación de mandato del 10 de abril.
Para algunos estrategas, el diferencial entre los resultados de abril y los del 5 de junio, permite tener una idea de la capacidad de movilización que tiene Morena, y proyectarlo para el caso de Coahuila en 2023.
En Tamaulipas los votos de la candidatura de Morena contra quienes en abril se pronunciaron a favor del Presidente, crecieron un 54.6%; en Aguascalientes un 36.3%; en Durango un 78.6%, en Hidalgo un 53.5% y únicamente en estados del sureste, donde está bien consolidado el dominio de la 4T el crecimiento fue relativo, de un un 2.9% en Quintana Roo y de 0.3% en Oaxaca.
Esto da una idea de cómo moviliza Morena sus estructuras clientelares cuando hay una verdadera elección en juego. Que los estrategas hagan entonces la proyección para Coahuila, donde en la consulta hubo 335 mil votos para el Presidente.
Lo que nos plantea el escenario es que no hay espacio para el mínimo descuido.
Y más allá de cifras, el lunes ante el comentario a un grupo de priistas locales con más de treinta años operando en elecciones en diferentes estados, de que en lugar de “grilla de café” se hubieran puesto a trabajar el domingo, la respuesta fue “a ver si en esta sí nos invitan”.
Cuando el PRI ha tenido resultados adversos las causas han sido multifactoriales, pero una de las constantes es la exclusión, a veces son los grupos que encapsulan a los candidatos, a veces los que arman las estrategias, pero dejan de lado a los propios priistas y entonces los votos no alcanzan para ganar.
En un escenario tan competido no se pueden dar el lujo de prescindir de nadie, menos cuando como lo hemos dicho y se manifiesta cada día, para Morena la temporada de pesca está abierta.
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En otros rumbos, quien también hace su correspondiente operación política es el Obispo de Saltillo, Monseñor Hilario González, quien esta semana acaba de renovar las siete vicarías, es decir la estructuar que administra territorialmente la diócesis.
Los cambios se dieron de manera tersa una vez que los anteriores vicarios, que ya estaban en funciones cuando asumió Monseñor González, concluyeron con el trienio para el que habían sido designados.
Así se va conduciendo el Obispo, tomando los hilos con cautela, lo que no únicamente le ha permitido construir un liderazgo sólido sino además ganarse el respeto.
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Atentos hay que estar por estos días al ambiente laboral en el estado, pues además del nuevo episodio en el ya añejo conflicto de Teksid en Frontera, donde se ha dado ya la intervención de Estados Unidos al amparo de acuerdos establecidos en el Tratado Comercial, también en otras empresas se están dando procesos de legitimación del contrato colectivo.
Por ejemplo están en el proceso las plantas de John Deere en Saltillo y Ramos Arizpe, sin sobresaltos hasta ahora.