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Por Eduardo J. De La Peña

            La Sesión Solemne del Cabildo de Saltillo, y estando presente lo más representativo de la clase política del estado, fue el marco que escogió el gobernador Miguel Ángel Riquelme para oficializar lo que desde hace meses se venía especulando, la invitación a Manolo Jiménez Salinas para que cuando concluya su gestión asuma como titular de Inclusión y Desarrollo Social.

            Una vez más el destino coloca a Manolo en una circunstancia que lo equipara a la carrera política de Enrique Martínez y Martínez. En 1979 Martínez asumió como el alcalde más joven en la historia de la capital, en 2018 Jiménez lo hizo como el segundo más joven.

            En diciembre de 1981, a un mes de concluir como alcalde, Martínez fue designado como Secretario General de Gobierno, en la administración de José De Las Fuentes Rodríguez; ahora es Manolo quien a menos de treinta días de terminar su responsabilidad en la Presidencia Municipal recibe invitación para el gabinete estatal.

            Enrique Martínez esperó 18 años, después de que dejó la alcaldía, para ser gobernador de Coahuila. Los astros están acomodados para que Manolo espere menos, mucho menos; ya lo dijo Riquelme en su discurso este martes al referirse a Jiménez Salinas: “está en una ruta en ascenso y grandes triunfos”.

            La Sesión Solemne se tornó en una fiesta política que congregó a liderazgos de toda la entidad, tanto del sector público como de la clase empresarial.

            Estuvieron la mayoría de los ex alcaldes de la ciudad, incluyendo a dos de los de filiación panista, Rosendo Villarreal Dávila y su sobrino Manuel López; y los priistas Arturo Berrueto González; Miguel Arizpe Jiménez; Oscar Pimentel González, y Fernando De Las Fuentes.

            Manolo hizo una pausa en su mensaje para recordar en forma emotyiva a otros dos ex alcaldes, su abuelo el Ingeniero Luis Horacio Salinas, y Carlos De La Peña Ramos, ambos fallecidos el año pasado.

            También estuvieron presentes ediles de otros municipios, que militan en la oposición, como Claudio Bres Garza, de Piedras Negras, y los panistas Jorge Zermeño Infante, de Torreón, y Alfredo Paredes, de Monclova. Los tres por cierto, perdieron en las elecciones de junio anterior contra candidatos del PRI.

            Acudieron también dirigentes de partidos como Mary Thelma Guajardo, del PRD, y Alfonso Danao, de Movimiento Ciudadano.

            El informe fue el marco para la reaparición de algunos actores políticos que tenían meses alejados de la escena pública, como Hilda Flores Escalera, Samuel Rodríguez, y el dirigente del partido Unidos, Rubén Humberto Moreira Guerrero.

            En un formato ágil se presentaron los compromisos cumplidos en los seis ejes que se definieron como prioridades en esta administración.

            Hubo desde luego un capítulo especial dedicado a la contingencia que ha marcado esta época y que a decir del alcalde es la más grave crisis que ha vivido Saltillo en los últimos cien años: la pandemia por el coronavirus.

            Y claro que era importante incluirlo en el informe, pues en el momento actual, con todo y que estamos aún dentro de la contingencia sanitaria, con el paso del tiempo parecían quedar en el olvido las acciones contundentes y oportunas que en Saltillo se implementaron el año anterior cuando se dictaron el confinamiento y el paro de actividades, y a la emergencia sanitaria sumamos la económica.

            En materia de salud, el gobierno de Saltillo instrumentó, con apoyo del CRIT de la Fundación Teletón, el centro de recuperación para pacientes que podían dejar los hospitales pero aún requerían acompañamiento y atención médica; también se puso a operar el call center para rastreo de casos sospechosos de contagio.

            En lo económico, mientras a nivel nacional se regateó a las empresas cualquier tipo de apoyo, en Saltillo con recursos propios del Municipio, y gracias a las finanzas sanas que se tuvieron a lo largo de la administración, hubo un programa de complemento al salario, para los trabajadores del comercio y restaurantes que al estar cerrados no percibían su ingreso nominal completo; y créditos para que pequeñas y medianas empresas lograran subsistir.

            Al paso del tiempo se puede perder de vista el impacto que tuvieron esas acciones, pero si nos situamos en la emergencia del momento tendremos en claro el acierto y la oportunidad con que se instrumentaron.

            En cada uno de los rubros establecidos como prioridad hubo logros a los que se refirió Manolo Jiménez en su informe, y del cumplimiento de los compromisos habla el aval que le dieron los diferentes sectores de la comunidad representados en la ceremonia de este martes.

            Al único que se vio pasando apuros fue al director de Transporte Héctor Gutiérrez Cabello, lidiando con los taxistas al exterior del centro social en que se dio el evento. Y no podía ser de otra manera, pues es precisamente en ese rubro, el del transporte, donde se deja uno de los más grandes retos para la administración que a partir del primero de enero encabezará José María Fraustro Siller.

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            Recibieron este martes el Premio Nacional de Protección Civil los rescatistas de Minera del Norte que en junio anterior hicieron posible la recuperación de los cuerpos de los mineros que murieron ahogados dentro de un yacimiento de carbón que se inundó, operación propiedad de Micarán.

            El Premio es desde luego un reconocimiento al valor, la capacidad y la entrega de este grupo de 25 hombres, pero lleva también implícito un reconocimiento a la importante aportación que a través de sus subsidiarias hace AHMSA para la operación minera de toda la región Carbonífera, al ser la única empresa que cuenta con un cuerpo profesional de rescatistas.

            Claro que el gobierno federal, al entregar este Premio, omitió cualquier alusión a Altos Hornos y sus subsidiarias, renuentes a conceder cualquier mérito a una empresa que persiguieron y hundieron en una muy grave crisis.

edelapena@infonor.com.mx