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Por Eduardo J. De La Peña

            Con el reloj en contra se aplicaron algunos de los grupos de Morena en la entidad y armaron su estructura para promover la consulta de revocación de mandato, que en el planteamiento de ellos es de ratificación.

            Si veinticuatro horas antes de que el INE cerrara el registro para quienes estarán autorizados a recabar las firmas para solicitar la consulta había en el caso de Coahuila menos de cincuenta personas inscritas, al final cerraron con 479 en los siete distritos.

            El distrito con más promotores inscritos es el segundo, donde se contabilizan 150, y de ahí le sigue el primero con cien registrados, y se entiende que sea en esos distritos donde lograron reclutar un mayor número de personas, pues fue en donde obtuvieron triunfo en la elección de junio, aunque en el primero lo hicieron con las siglas de su satélite el PT y con un candidato que les prestó su socio la UDC.

            Llama la atención sin embargo que en los distritos con cabecera en Saltillo, el cuarto y el séptimo, hayan registrado únicamente a tres y a dos promotores respectivamente, dejando en evidencia que su nuevo dirigente estatal Diego Del Bosque anda en una burbuja de jabón, sin haber construido estructura alguna en los más de cuatro años que tiene como activista de ese partido.

            Claro que la convocatoria del INE no era en específico para Morena, sino abierta a toda la ciudadanía, pero nadie hizo caso, y por los nombres de quienes están registrados queda en claro que se trata de una estrategia del partido presidencial.

            Entre quienes se inscribieron de última hora está Melba Farías Zambrano, en el tercer distrito donde buscó ser reelecta como diputada federal, pero la derrotó en las urnas la priista Cristina Amezcua.

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            Aunque desde inicios de la semana grupos del PAN deslizaron la versión de un acuerdo de unidad para impulsar a Elisa Maldonado para la Presidencia del Comité Directivo Estatal, y a Gerardo Aguado para la Secretaría General, ahora que se abrió la convocatoria se habla de que pudieran surgir otros prospectos.

            La de Elisa Maldonado parecía la mejor opción para conciliar entre los dos principales grupos que se disputan el control de Acción Nacional, el de Mario Dávila Delgado, donde ella ha construido su propia relación, y el de Guillermo Anaya, con quien su padre, el abogado Ricardo Maldonado Escobedo, tiene relación desde hace años.

            Cuando en 1996 el PAN obtuvo diez diputaciones en el Congreso local, designó como coordinador de esa significativa bancada precisamente al abogado Maldonado Escobedo. Fue entonces cuando surgieron, en ese momento impulsados por Jorge Zermeño Infante, que ganó ese año la alcaldía de Torreón por primera ocasión, personajes como Guillermo Anaya, Ignacio Corona y Pedro Luis Bernal.

            Maldonado supo jugar bien su papel, no era dado a los protagonismos pero conocía el peso de su bancada en el Congreso y llevó la tarea con bastante dignidad, aunque su ejemplo a la larga no fue imitado por algunos como Anaya.

            Los activos de su padre parecería que impulsan a Elisa Maldonado y le dan entrada con Anaya y Jesús De León, sin embargo da la impresión de que estos grupos pensaron en una solución a la medida de las pugnas internas, pero no a la altura de los retos que afrontará el PAN en el futuro cercano en Coahuila.

            Elisa Maldonado puede unificar a los dos principales grupos internos de su partido, pero no ha  demostrado tener el empuje para reconstruirlo y reposicionarlo en el ánimo del electorado después de la inercia perdedora que han tenido.

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            Sorprendió el tono con el que Alfonso Cepeda Salas dirigente nacional del SNTE recibió a diputados federales que participaron en la conferencia «Un siglo de rectoría estatal de educación pública».

            Ante los morenistas Sergio Gutiérrez Luna, presidente de la Cámara de Diputados, y Erasmo González Robledo, presidente de la Comisión de Presupuesto, Cepeda Salas soltó el reclamo: la insuficiencia presupuestal, dijo, ha sido una constante en la historia de la educación en nuestro país.

            Habló el coahuilense de que hay problemas, añejos y nuevos, que se están acumulando, como pagos pendientes de sueldos y prestaciones, y señaló como uno de los grandes pendientes nacionales la equidad educativa.

            Nada nuevo bajo el sol en lo que plantea, lo que describió Cepeda Salas es la realidad de nuestro sistema educativo, lo que llama la atención es que hoy lo señala crudamente, cuando en general se había mostrado dócil y sumiso ante la cuarta transformación, que con tres años a cargo de la administración pública federal, se suma a los gobiernos que históricamente han negado el presupuesto que se requiere en educación.

edelapena@infonor.com.mx

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