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Por Eduardo J. De La Peña

            El domingo autoridades de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos reconocieron que les tomaría seis o siete días procesar para su deportación a los más de doce mil migrantes que acampan en Del Río abajo del puente internacional, esperanzados con recibir asilo en el vecino país.

            Si es así, para finales de esta semana Estados Unidos tendría resuelta la situación, y quizá incluso antes autoricen la reapertura del cruce fronterizo. Sin embargo para Coahuila el problema apenas comienza.

            El Jefe de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos Raúl L. Ortíz está desde el fin de semana en Del Río, una región que debe conocer bastante bien pues en el año 2000 ahí estuvo asignado como agente auxiliar, y en 2019 regresó como Jefe de Sector, cargo del que ascendió en 2020 a Jefe Adjunto a nivel nacional, y finalmente hace apenas un mes lo designaron en su actual cargo, que es el de mayor rango.

            L. Ortíz dijo en una conferencia de prensa que están en conversaciones con los países donde estos migrantes, la mayoría haitianos, hicieron escalas para retornarlos. Es decir que a todos aquéllos que Estados Unidos no envié directamente de regreso a su país de origen, los mandarán a México, entre otras naciones.

            ¿A cuántos de ellos simplemente los dejarán en los cruces fronterizos?.

            En Piedras Negras a lo largo de varios meses han constatado cómo son esas deportaciones, que se hacen por decenas y sin aviso previo a las autoridades mexicanas, lo que genera que esos extranjeros ingresen a nuestra entidad sin ningún control sanitario ni registro migratorio.

            Pero además, también el Del Río, el Secretario de Seguridad Nacional de EU, Alejandro Mayorkas, dijo que los miles de haitianos llegaron engañados –en su teoría por los propios traficantes– con la información falsa de que la frontera estaba abierta.

            Seguramente muchos de los que actualmente están en los campamentos en Del Río tratarán de huir para no ser retornados a Haití, e intentarán cruzar a Acuña, donde se sumarán a las decenas que estuvieron viniendo a comprar víveres y que a partir del domingo ya no pudieron pasar por el río Bravo.

            A estos hay que sumar los decenas o cientos –no hay manera de precisar un número– que iban en tránsito y que han preferido bajar de los autobuses en que viajaban cuando en los retenes que se han instalado en Coahuila y Tamaulipas se les impidió continuar.

            Desde el sábado, de Monclova hacia el norte se observó a grupos de extranjeros caminado a la orilla de la carretera, y también buscando alimentos en comunidades como Sabinas y Zaragoza.

            Los retenes, con un impresionante despliegue de la guardia nacional, han permitido frenar el flujo que llega a Del Río. Las autoridades de EU consiguieron que el gobierno mexicano les quitara esta presión, pero los migrantes se están quedando en nuestra entidad.

            Y desde luego no hay ningún esfuerzo del gobierno federal para ayuda humanitaria, al contrario la bloquean, como en Tamaulipas, donde a dos hombres originarios de San Fernando que aceptaron trasladar en su auto a algunos haitianos los detuvieron y consignaron por tráfico de personas.

            Quedará pues una carga para las autoridades estatales, que como ocurrió en la caravana de 2019 tendrán que instrumentar una estrategia sin apoyo federal para movilizar a cientos de migrantes procurando condiciones de seguridad e higiene.

            Habrá que estar atentos al tema, pues los problemas se prolongarán por varias semanas más.

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            El Director del Instituto de Transporte en Saltillo, Héctor Gutiérrez Cabello, dio a conocer que se ha dado de baja de manera definitiva, y sin posibilidad de volver a obtener licencia para trabajar en el servicio público de transporte, a cuatro operadores que fueron denunciados por acoso sexual en contra de pasajeras.

            Sin duda que es un avance, y también que el funcionario exhorte a quienes sean víctimas de estas conductas a presentar su denuncia ante el Instituto, si el acosador es un chofer, y notificar al operador si las acosa un pasajero.

            Sin embargo no hay un esfuerzo real de comunicación por parte del Instituto para que las pasajeras conozcan que existe esta posibilidad. Si se le diera difusión serviría también como medida disuasiva.

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            No únicamente el alcalde electo de Torreón Román Alberto Cepeda participa cada vez con mayor frecuencia en eventos alusivos a las responsabilidades que pronto asumirá, también ya lo está haciendo su esposa, la señora Selina Bremer, quien acompañó a la esposa del gobernador, señora Marcela Gorgón a la inauguración de un comedor comunitario, lo cual le permitió conocer cómo operan estos centros de los que el DIF Coahuila tiene ya más de ochenta en la entidad.

edelapena@infonor.com.mx