Por Eduardo J. De La Peña
Por si alguna duda quedaba respecto a como han ido a menos los bonos del panismo coahuilense, valga como testimonio contundente lo ocurrido este jueves cuando se hicieron dos importantes nombramientos a nivel nacional, y en ninguno se consideró a personajes de nuestra entidad.
Primero se integró la comisión que llevará el proceso interno para la renovación de la dirigencia nacional, que se desarrollará en noviembre, y el organismo lo presidirá Gonzalo Altarmirano Dimas, comisionado junto a otros seis panistas, ninguno de Coahuila.
Y desde luego tampoco hay coahuilenses entre quienes van perfilados para disputar la dirigencia nacional, la diputada Adriana Dávila, el tabasqueño Gerardo Priego, el aún gobernador de Querétaro Francisco Domínguez, e incluso el actual líder Marko Cortés, cuya participación ya está metiendo ruido.
También este jueves se nombró a la coordinadora nacional de los alcaldes panistas, recayendo la designación en la alcaldesa electa de León, Guanajuato, Alejandra Gutiérrez. Ahí tampoco figura ninguno de los cuatro panistas que gobernarán municipios en Coahuila, pues recordemos que únicamente ganaron en Monclova, Candela, General Cepeda y Juárez.
Con sus pobres resultados nadie esperaba ver a Jesús de León Tello en alguna encomienda nacional, y teniendo en cuenta que su único momento destacado en todos los años que lleva metido en la política fue en diciembre de 2006 cuando logró que Felipe Calderón entrara a la Cámara de Diputados a rendir protesta, entonces si acaso se llega a complicar la asamblea cuando elijan al nuevo dirigente nacional y necesitan un cadenero que controle la puerta, entonces sí le llaman al encargado del Comité Estatal en Coahuila.
Pero hay otras figuras del panismo coahuilense que sí han destacado a nivel nacional, y que seguramente habrían sido tomadas en cuenta –como lo fueron en el pasado—si no estuviera tan devaluado su partido en nuestra entidad. Ahí están Juan Antonio García Villa, Ricardo García Cervantes y Marcelo Torres Cofiño, los tres laguneros y con antecedentes en cargos nacionales.
–o—
La decisión del Consejo General del IEC de avalar la designación de Evaristo Lenin Pérez Rivera como dirigente estatal de la UDC tras la renuncia de Emilio de Hoyos es un acto de justicia.
¿Quién mejor que el hijo del fundador de ese partido para ir a bajar la cortina ahora que les notifiquen que perdieron el registro?.
–o—
Cuando a finales de julio se conoció de asaltos y robos en el área rural de Arteaga, comentamos que estaba por iniciar la cosecha de manzana, periodo con una mayor derrama económica en la región y que por lo mismo era necesario reforzar la seguridad.
Durante unos días hubo rondines de la Guardia Nacional, pero luego regresaron a su puesto fijo en San Antonio, y las corporaciones estatales han brillado por su ausencia.
El problema ha escalado. La madrugada del miércoles hubo otro asalto, con el añadido de que una de las víctimas además fue violada en presencia de sus hijas menores de edad. Esto ocurrió en el ejido Escobedo.
Doce horas después del grave suceso, el grupo especial de la Policía Investigadora realizó un aparatoso despliegue en esa comunidad rural, y lo único que consiguieron al circular por el pueblo en camionetas sin placas y haciendo ostentación de las armas fue generar temor en los habitantes del lugar.
Lo que se necesita es que investiguen, no que asusten más a las víctimas.
–o—
Sin embargo no todo es negativo en Arteaga. Este jueves la Secretaria de Turismo Azucena Ramos y el alcalde Everardo Durán, encaminaron lo que a futuro puede concretarse como “La Ruta de la Manzana”, un esfuerzo con productores para atraer visitantes a la región y posicionar entre los consumidores la calidad de la fruta que se produce en la zona serrana.
En el encuentro también participaron el alcalde electo Ramiro Durán, y el ex director de turismo, que a partir del primero de enero será regidor, Gabriel Orsúa, quien en semanas anteriores fue comisionado para visitar huertos de manzana en el extranjero donde ya se tiene un modelo funcional y bien probado para recibir y atender turistas.
Es un proyecto incipiente, pero que bien cuidado puede rendir frutos a futuro.