Por Eduardo J. De La Peña
De la región Centro llegan versiones en el sentido de que esta semana se dejó ver por allá Juan Pablo Rodríguez Delgado, ex dirigente estatal del PRD y ahora militante de Morena, acompañado de Virgilio Maltos Long, dirigente del PT.
Según se dice, Calo Rodríguez y Virgilio Maltos andan buscando la manera de reconstruir al partido presidencial.
No hay región en que no imperen los conflictos al interior de Morena, pero en especial en la Centro abundan los personajes que se sienten los únicos con méritos para ocupar cuadros directivos en el partido o puestos públicos en el gobierno, y cada uno termina jalando por su lado.
Para empezar está Guadalupe Céspedes Casas, que formalmente es el dirigente estatal pero no tiene realmente poder de decisión. Luego esta la senadora Eva Galaz, que pretende seguir explotando el recuerdo de la buena relación que tuvo Don Gustavo Galaz, ya fallecido, con López Obrador, pero en realidad no aporta trabajo.
Igualmente en esa región opera la aún diputada Melba Farías, le quedan dos quincenas en el cargo pero anda buscando como colgarse en otra nómina, aunque terminó peleada hasta con sus más cercanos.
También está Claudia Garza del Toro, que como delegada del Bienestar se quiere colgar todas las medallas, y sin rubor jala los reflectores hacia ella con los operativos de vacunación, igual funcionen o fracasen.
Y hasta en otros municipios más pequeños, como San Buenaventura, los cuadros locales de Morena viven en la confrontación, ahora en disputa por los espacios de representación proporcional en los Cabildos.
El único que tiene algo que presumir, su triunfo en la elección municipal, es el alcalde electo de Frontera Roberto Piña, quien no se desgasta en esas pugnas internas del partido y se ha enfocado en el trabajo. Desde el día que ganó no ha dejado de tocar puertas en la federación y el estado para diversos proyectos que quiere impulsar en su municipio a partir de enero.
Así que Juan Pablo Rodríguez y Virgilio Maltos seguramente no encontraron condiciones muy propicias para armar una corriente que reconstruya a Morena en la entidad.
Bien harían en regresar a lo que sí les está funcionando a ambos, las actividades agrícolas.
Calo se deshizo de las ganaderías que heredó y se ha concentrado en la producción de nuez con buenos resultados, y por su parte Virgilio Maltos sin hacer mucho ruido estableció en General Cepeda un muy productivo sembradío de nopal para consumo humano, que ahora ha complementado con un huerto de higueras que ya están también en producción.
Si ahí les va bien, ¿qué andan haciendo en la grilla?.
–o—
Estamos a escasos 25 días de que inicie septiembre, es decir que falta menos de un mes para que se cumpla el plazo que comprometió Manuel Bartlett Díaz para iniciar las excavaciones necesarias para construir las rampas de acceso que son la primera de las tres etapas de obra física prevista para la búsqueda de los cuerpos de los mineros que murieron en Pasta de Conchos.
Ese fue el compromiso de Bartlett cuando López Obrador estuvo en octubre del año pasado en la mina.
“Concluidos los estudios, analizada la caracterización del subsuelo, se iniciarán las excavaciones a más tardar en septiembre del 2021”, dijo textualmente el director de la CFE.
Si hay o no un avance real se desconoce, pues la paraestatal, comisionada por el Presidente para el rescate, nada importa.
Sin embargo deudos de los mineros muertos se han encargado de recordar otros compromisos asumidos por el gobierno federal y en los que no hay cumplimiento, como las medidas de no repetición.
Han dado a conocer que el 26 de julio la Comisión Interamericana de Derechos Humanos emplazó al gobierno mexicano para que en el plazo de un mes informe del avance en los compromisos que se asumieron a partir de la recomendación que ese organismo emitió.
En veinte días, el gobierno federal tendría que estar informando de esos avances, ¿los hay?.