Por Eduardo J. De La Peña
La semana pasada el alcalde electo de Torreón Román Alberto Cepeda declaró que uno de los aspectos en que pondrá atención especial en el proceso de entrega-recepción es el del pasivo laboral.
Ya reincorporado al cargo, tras la licencia para ser candidato a diputado federal, Jorge Zermeño Infante, dijo el lunes que no heredará deuda pública ni pasivo laboral. Veremos.
Román Alberto Cepeda no habló por hablar. Recordemos que fue por poco más de tres años Secretario del Trabajo en la entidad, y a su cargo estuvieron las Juntas de Conciliación, lo que le da conocimiento de los casos pendientes que hay en cada una de ellas.
Pero más allá de los datos que pueda o no tener Cepeda de primera mano, se sabe que al inicio de la administración de Jorge Zermeño Infante se despidió a empleados municipales que estaban laborando desde tiempos en que fue alcalde Eduardo Olmos Castro.
Algunos de estos empleados presentaron demandas, y llevaron los litigios incluso a instancias federales. Son casos que tienen más de tres años y si acaso se dio o se da la razón a los trabajadores despedidos, hay ahí desde luego un impacto económico para las arcas municipales en Torreón.
Más que generalizar y asegurar que no deja pasivo laboral, bien haría Zermeño en detallar respecto a estos litigios si ya concluyeron, quien obtuvo la razón y en todo caso si hubo el pago de alguna indemnización.
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Ya que nos referimos a alcaldes que retomaron sus funciones luego de ser candidatos y no ganar, además de los panistas Jorge Zermeño y Alfredo Paredes, también la priista Gladys Ayala, quien buscó sin éxito la diputación federal por el segundo distrito, ya se reincorporó al gobierno municipal en San Buenaventura, para preparar el cierre de una bien llevada administración.
Como también preparan el cierre otros que se quedaron en el camino de la reelección, Patricia Grado Falcón, en San Pedro, y Claudio Bres Garza, en Piedras Negras.
Y quien amenaza con regresar, pero en su caso al Congreso del Estado, es Tania Flores Guerra, quien quiere recuperar por otros seis meses el cargo al que pidió licencia tres días después de haberlo asumido.
Tania Flores sí ganó en la competencia en que participó, es alcaldesa electa de Múzquiz, pero aún así amaga con regresar por lo que resta del año a la diputación local.
Allá en Múzquiz se decía que lo mejor que ha hecho Flores Guerra es dejar a su suplente en el Congreso, Yolanda Elizondo Maltos, una mujer con experiencia y mayor congruencia, pero ahí viene por la silla… y el sueldo.
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En los primeros veinte días de junio, el gobierno de Estados Unidos deportó por Piedras Negras a siete mil migrantes, un promedio de 350 por día.
Con poco más de 163 mil habitantes, la población de Piedras Negras creció en veinte días un cinco por ciento, pues de acuerdo con los reportes de las autoridades municipales, la mayoría de los deportados no dejan la ciudad.
Se están presentando ya graves problemas, pues los albergues para atención a migrantes continúan cerrados por la contingencia sanitaria, y las personas que llegan viven hacinadas en casas abandonadas.
Ni siquiera por pertenecer, ahora, al partido del Presidente ha logrado Claudio Bres que la federación ponga atención al asunto.
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Acuciosos lectores aportaron nuevos datos y comentarios respecto a lo apuntado en el Índice de ayer de la tradición política familiar de varios de los alcaldes electos.
Nos apuntan que en Morelos, el padre del alcalde reelecto Xavier de Hoyos Perales, el Dr. Roberto de Hoyos Rivas fue Presidente Municipal de 1985 a 1987. También es sobrino de Jesús Perales, presidente municipal de Allende Coahuila de 1976 a 1978.
Y en Villa Unión, el alcalde electo Mario González Vela es hijo de Ernesto González Cardenas quien fue Presidente Municipal de 1961 a 1963.
Respecto a Arteaga nos comentan faltó decir que tanto el padre de Ramiro Durán como su tío, han sido alcaldes en dos periodos. Y en efecto así es, Jesús asumió por primera ocasión en 2006, y posteriormente en 2014 para entregarle en 2018 a Everardo, que luego se reeligió para el trienio 2019-2021, y Ramiro lo será de 2022 a 2024, de ahí la frase que luego se escucha en el vecino municipio, “como duran los Durán”.