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Por Eduardo J. De La Peña

            «Los mineros pagaron con su vida la negligencia de gobiernos insensibles, de corporaciones desinteresadas en la seguridad de sus empleados». Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación, Pasta de Conchos, 23 de octubre de 2020.

            «En nuestro país no puede pasar desapercibido que los accidentes en minas se pueden prevenir, que la corrupción y la desregulación son las mejores aliadas para que los accidentes ocurran. Los riesgos pueden reducirse al mínimo cuando se garantizan condiciones de seguridad, tales como personal capacitado, provisto del equipo de protección y las herramientas adecuadas para realizar sus tareas. Memoria, verdad, justicia y garantías de no repetición…». Luisa María Alcalde Luján, Secretaria del Trabajo, Pasta de Conchos, 23 de octubre de 2020.

            Esas eran las expresiones de las autoridades federales cuando en octubre anterior vinieron a comprometerse con los deudos de Pasta de Conchos en una reparación integral que incluía las garantías de no repetición que exigían las familias, y que indicó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su resolución sobre el caso.

            En el marco de esa visita de López Obrador y sus colaboradoras a Pasta de Conchos, en trabajos periodísticos salieron a relucir las condiciones en que operaban minas de carbón a las que recién la CFE les había adjudicado contratos de suministro. Mineros sin equipos de seguridad, y minas sin instalaciones adecuadas, entre ellas la que se inundó este viernes dejando a siete trabajadores atrapados.

            Las inundaciones en cuevas de arrastre se han repetido a lo largo de la historia, y desde hace años se ha señalado que ocurren por carencia de una cartografía que indique en dónde hay tajos en abandono e inundados que representan un riesgo inminente.

            En millones de metros cúbicos de agua se han ahogado siete hombres más y las garantías de no repetición que comprometió el gobierno federal.

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            El domingo los coahuilenses tenemos dos elecciones, la de Ayuntamientos y la de Diputados Federales. Llega la entidad a esta jornada en condiciones por completo diferentes a las que prevalecen en otros lugares del país.

            Ha habido a lo largo del proceso electoral más de 500 agresiones en México en contra de participantes en la contienda, y cerca de 90 candidatos han sido asesinados.

            En Coahuila no se ha dado ningún incidente de este tipo. No hay registro de amago alguno por parte de grupos delictivos hacia candidatos o sus equipos de campaña, ni en ninguna ciudad se viven condiciones de inseguridad que pongan en riesgo la operación de las mesas de votación o la participación ciudadana.

            Si en algunos municipios se advierte un clima de tensión, es por el grado de confrontación que han alcanzado algunos contendientes, pero esto no debe ser motivo para desalentar a que los ciudadanos salgan a expresarse.

            Como lo han señalado las autoridades al ponderar la participación voluntaria de más de un millón y medio de mexicanos como funcionarios de casilla, «la apropiación ciudadana de la elección es el mejor blindaje».

            Pero además de quienes estarán a cargo de la operación de cada mesa receptora, hay en el caso de Coahuila más de 900 observadores, es decir uno por cada cuatro casillas, que no están alineados con partido alguno y que han mostrado interés por auditar el ejercicio democrático del domingo.

            Sin asomo de violencia ni espacio para el fraude, debe de señalarse que tampoco hay un riesgo sanitario, o en específico de contagio a coronavirus, por el hecho de ir a votar.

            Además de los protocolos sanitarios previstos para cada casilla, todo ciudadano está en libertad de tomar las medidas preventivas en que más confíe, incluso llevar su propia pluma para marcar la boleta, y desde luego que el uso de cubrebocas es obligatorio.

            Ya tuvimos hace siete meses y medio una elección bajo contingencia sanitaria y la movilidad ciudadana que generó no incidió en una alza en contagios. Hoy además las circunstancias son también diferentes.

            En octubre del año anterior, cuando votamos por diputados locales, había casi mil quinientos casos de contagio activos en la entidad, tan solo en Saltillo eran más de cuatrocientos; al más reciente reporte, el de este viernes, hay 265 casos activos en Coahuila, y en quince municipios no se tiene uno solo.

            Cuando la elección del año pasado, había más de 300 pacientes con coronavirus hospitalizados en la entidad, al día de ayer eran 47.

            No se ha superado la pandemia, pero el escenario es por completo diferente y con las precauciones por todos conocidas es seguro ir a votar.

            Hay además una razón muy importante para participar con el voto, si no lo hacemos dejamos que otros decidan por nosotros, y no es cualquier cosa lo que se define este domingo.

            Entonces, sin pretexto, a votar.

edelapena@infonor.com.mx

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