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Por Eduardo J. De La Peña

            «Llama la atención que López Obrador tenga dos reglas distintas para juzgar. En cuanto a los empresarios que lo apoyan como Poncho Romo de Monterrey y otros que incluso andan de candidatos del Partido Morena como Jaime Bonilla de Baja California o Armando Guadiana de Coahuila, el Peje considera que tienen todo el derecho de participar  en política y en cambio, a otros que no comulgan con las ideas populistas y se atreven a pensar y decir distinto, los descalifica ferozmente y en automático».

            «El contraste es evidente: Anaya se muestra como un candidato sencillo, respetuoso de las libertades y afín a la normalidad democrática, y la actitud del Peje pinta de cuerpo entero su talante autocrático e intolerante».

            Bajo el título de ¿Cállense chachalacas?, en su colaboración semanal «Archivo adjunto, en el Siglo de Torreón, así opinaba el 6 junio de 2018, Luis Fernando de la Asunción Salazar Woolfolk.

            Una semana después, el hoy candidato de Morena a alcalde en Torreón señalaría en el mismo periódico: «… El sistema priista, ha preferido degradarse hasta el extremo de hacer alianza con el Partido Morena, con tal de preservar el Pacto de Impunidad, que López Obrador se ha comprometido a sostener, ofreciendo amnistía a la delincuencia organizada de dentro y fuera de la estructura del gobierno».

            El 20 de junio, el Licenciado Asunción escribiría: «El candidato de la Alianza por México al Frente reveló que durante el gobierno del Peje en el Distrito Federal, entre los años dos mil a dos mil seis, el hoy candidato del Partido Morena concedió por designación, con dispensa de concurso y licitación, contratos por más de ciento setenta millones de aquellos pesos a la Constructora Riobóo, cuando el tipo de cambio estaba a diez pesos por dólar».

            «El disimulo de López Obrador ante estos actos de corrupción, el ofrecimiento de perdón y olvido en favor de los priistas y el descubrimiento reciente de actos de corrupción que revelan que el Peje no es el santo que la propaganda ha canonizado, ponen de manifiesto que el candidato del Partido Morena está comprometido a mantener el Pacto de Impunidad con tal de alcanzar el poder. Se acerca la hora decisiva, y es a los mexicanos a los que nos toca escoger, el futuro que queremos para nosotros y nuestros hijos».

            Y el 4 de julio, tres días después de la elección que llevó a López Obrador a la Presidencia, Don Chon Salazar planteó:

            «Falta por ver si la alianza evidente entre el gobierno priista de Peña Nieto y el hoy Presidente Elector, en el que son parte las televisoras vasallas del régimen, y la ola de políticos tránsfugas de todos colores que se han ido a la cargada, vaya a cuajar como gobierno que funcione o simplemente, López Obrador se perderá en el laberinto de su propio discuros contradictorio…»

            «La gran esperanza que se dice ofrece el triunfo de López Obrador, está sustentada hasta hoy en la oferta asistencial de migajas y el reparto de curules y carteras, para mantner el control político sobre cuerpos, almas y conciencias. Cero proyecto educativo, cero plan de salud y desarrollo humano y cero propuesta de crecimiento económico».

            Ante la postulación emergente de un hombre identificado con la derecha, que ha cuestionado con severidad a López Obrador, a nadie extraña que los liderazgos de Morena reaccionen con enfado.

            Entrevistada en Adictivo Radio, la diputada federal Miroslava Sánchez señaló este jueves: «Existe desesperanza y hasta enojo de quienes ayudaron a formar el partido y que no son quienes hoy acaparan las posiciones… Lo que está sucediendo con la candidatura de Salazar Woolfolk es de no creerse, estoy atónita y espero reconsideren».

            Mientras tanto, Salazar junior, quien en palabras de su papá es un político tránsfuga que se ha ido a la cargada, salió a decir que todavía intentará un apelación por vía de revisión ante la Sala Superior del Tribunal Electoral, que espera la resuelvan en cinco días, para ver si así puede asumir la candidatura y reemplazar a su prestanombres.

            Sin embargo hay quienes estiman que esa apelación no prosperará y entonces la esperanza del junior será que Don Chon gane y a los pocos meses renuncie para que se tenga que convocar a una nueva elección en la que el si pueda participar.

            A ver si no le pasa a Salazar como cuentan que le ocurrió a Jesús María Ramón Valdés, cuando allá en los sesentas quiso ser por primera ocasión alcalde de Ciudad Acuña, y para conseguir la candidatura confió la gestión a su padre, quien con ese propósito viajó a Saltillo para entrevistarse con el gobernador Don Braulio Fernández Aguirre.

            «Perdiste, no se te hizo hijo», habría dicho  a su regreso Ramón Cantú, a lo que el vástago cuestionaría «¿Quien va a ser entonces», y la inesperada respuesta «Pues yo», y así fue como Don Jesús María padre fue por segunda ocasión alcalde de Acuña y el hijo tuvo que esperar quince años más.

            La anécdota es simpática, quizá graciosa, pero ahora lo que está en juego es algo de la mayor trascendencia, el futuro de Torreón. ¿Se van a dejar los torreonenses manipular por la dupla de Salazares, que ya les han mostrado su ausencia de moral y convicciones?.

edelapena@infonor.com.mx

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