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Por Eduardo J. De La Peña

            En Morena, además de que se sumaron dos litigios más a los cinco que ya se habían ventilado en la semana de aspirantes a candidaturas que quedaron inconformes con el proceso interno, suben de tono las diferencias entre sus liderazgos más visibles a nivel estatal.

            La diputada federal Miroslava Sánchez además de denunciar ante las autoridades electorales a Armando Guadiana Tijerina y al presidente del Consejo Estatal de su partido Raúl Yeverino, de violencia política de género, convocó a una conferencia de prensa para acusarlos publicamente.

            Son polvos de aquéllos lodos. La reacción, tardía, de Miroslava a la acusación que en octubre, tras la estrepitosa derrota de Morena en la elección local, hizo Guadiana Tijerina señalando que la diputada federal y su hermana Hortensia habían traicionado al partido y por ello no ganaron en ningún distrito.

            La diputada Miroslava señala únicamente a Guadiana y a Yeverino, pero en aquélla conferencia de prensa de octubre compartieron los reflectores con Melba Farías y Diego del Bosque, quienes sustentaron su acusación de traición en que las hermanas Sánchez Galván no habían acreditado representantes del partido para todas las casillas.

            Sánchez Galván dice que ha sufrido agresiones durante cuatro años, pero más que replicar la acusación de haber traicionado a Morena, se muestra ofendida porque le dijeron que había robado dinero del partido.

            Entonces la diputada se tendría que enfocar hacia otro personaje, porque quien habla de desvíos en Morena, y hasta denunció ante la Fiscalía General del Estado el robo de computadoras y papelería con el propósito, dijo, de encubrir esas irregularidades, fue Guadalupe Céspedes Casas, quien se dice presidente en funciones del Directivo Estatal.

            En los corrillos políticos lo que más llamó la atención es que Sánchez Galván denuncie hasta ahora, pero en el propio partido hay quienes aseguran que antes no lo hizo para no estorbar a Guadiana en su aspiración de ser candidato a la alcaldía, pues en su cálculo le favorecía en sus aspiraciones personales.

            Miroslava calculaba que si su partido postulaba en Saltillo a Guadiana, como así fue, tendría que postular en Torreón a una mujer, y ella era quien más posibilidades tenía, pero al final fue dejada de lado, además de que el INE le negó la posibilidad de registro, pues al igual que Luis Fernando Salazar, no reportó los gastos de precampaña.

            Sin la anhelada candidatura, Sánchez Galván se regresó a la Cámara de Diputados, y ya con su beca asegurada abre fuego contra Guadiana, quien siendo tan afecto a la réplica inmediata, en este caso no ha fijado una postura.

            Denunciar violencia política de género parece haberse convertido en una moda, desgastando una figura que se estableció para salvaguardar los derechos de las mujeres, pero que muchas invocan para tratar de dirimir diferencias personales o incluso hasta para buscar callar a sus oponentes.

            A nivel local los casos más sonados han sido el de Gabriela de León, en su confrontación con Sergio Díaz, del Tribunal Electoral, que finalmente no prosperó. La denuncia de Patricia Grado Falcón, aspirante a la reelección en San Pedro, en contra del candidato del Partido Verde, Edgar Sánchez, que la acusa de corupción; y el de Tere Romo en contra de Jesús de León, que la marginó en las listas de plurinominales.

            A nivel nacional hay un registro de actores políticos sancionados por violencia de género, y en el no se incluye a nadie de Coahuila, de hecho hay 25 casos en todo el país, 20 atribuidos a hombres y 5 a mujeres.

            Pero volviendo a la pugna en Morena, que sus candidatos vayan asimilando que es esa descomposición interna la que les genera mermas, y tenerlo presente en junio que estarán lanzando acusaciones de fraude para justificar sus derrotas.

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            En Torreón coincidieron los dirigentes nacionales del PRI, Alejandro Moreno, y del PAN Marko Cortés Mendoza.

            Entre los propios panistas subrayaron el contraste, Moreno se enfocó en las campañas de sus candidatos y en reuniones de calle con las estructuras, mientras que Cortés prefirió micrófonos y reflectores para hacer posicionamientos nacionales y cuestionar la reforma en el Senado a la Ley Orgánica del Poder Judicial.

            Es en verdad muy grave que pasando por sobre la Constitución le prolonguen el periodo al Presidente de la Corte, pero los panistas querían a Cortés animando las campañas.

            Que por cierto en la conferencia de prensa del PAN, Jorge Zermeño, alcalde con licencia y candidato a diputado, ya no alcanzó silla en el presídium, ni siquiera en consideración a su avanzada edad.

            Compartieron la mesa con Cortés, Marcelo Torres, candidato a alcaldes, y los floreros que adornan los comités estatal y municipal, Jesús De León y Olga Nava.

edelapena@infonor.com.mx