ALTERNATIVA
Por Eduardo J. De La Peña
Faltan poco más de setenta días para las elecciones de medio término, en las que se renovará la Cámara de Diputados, y con todo y que el Presidente sigue mostrando su talante autoritario y dictatorial –por ejemplo atacando de manera frontal a jueces que no se le someten– y que la mayoría Legislativa se empeña en ser lastre para el país aprobando sumisamente reformas que implican retroceso, las encuestas siguen mostrando la aprobación ciudadana hacia López Obrador y la intención de voto favorable para Morena.
En promedio la aprobación hacia el Presidente es del sesenta por ciento, de acuerdo a las diferentes mediciones de opinión pública, y la intención de voto para la elección de diputados federales es del 35% para Morena, el 12% para el PRI, el 9% para el PAN y el 3% para el PRD.
La Cuarta Transformación no únicamente administra mal, además desmantela instituciones y sabotea la división de poderes. En suma tiene al país sumido en el caos, y con todo y ello siguen teniendo una alta viabilidad electoral.
¿A qué se debe, cómo explicarlo?.
El consultor Luis Antonio Espino, en un análisis para el Washington Post, señala: «El mayor acertijo en la política mexicana actual es la capacidad del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para que la mayoría de la gente —seis de cada 10 personas, según el promedio de las principales encuestas— no lo considere responsable de los desastrosos resultados de su gestión. Con él parece existir una reserva inagotable de paciencia y tolerancia de la mayoría, pese a los retrocesos que el país registra en indicadores clave como crecimiento económico, seguridad y desarrollo social.
La gente ha separado su opinión sobre AMLO de la opinión que tiene de su trabajo, por lo que sigue dispuesta a darle su voto de confianza y, quizá lo más importante, el voto a su partido (Morena) en las próximas elecciones de junio».
Espino se refiere también al papel que están jugando en la contienda de este año PAN, PRI y PRD, que en lugar de hacer una renovación de cuadros dirigentes y perfiles de candidatos, han postulado a muchos de los mismos que causaron su debacle elctoral en 2018.
Los tres grandes partidos parecen estar atrapados en una especie de abulia crónica, señala el analista y cita a otros que consideran que la oposición requiere de una comunicación más agresiva para lograr que el electorado «se de cuenta del desastre».
Desde luego que la postulación de perfiles poco atractivos, o incluso desacreditados, no es la única explicación para que las preferencias no favorezcan al bloque opositor, pues tampoco los candidatos de Morena son muy lucidores.
Morena ha accedido a cargos de elección con personajes que o bien cargan un negro historial, o son por completo desconocidos e improvisados, y en la mayoría de los casos tienen un desempeño lamentable.
Aquí en Coahuila vemos ejemplos como el de Francisco Javier Cortés, diputado local que se estrenó en su gestión mintiendo para ser vacunado en la etapa que correspondía al personal médico, o ahora admitiendo que ha sido acusado de acoso sexual. O bien Melba Farías, que está acusada de mentir a la Cámara de Diputados asegurando que su suplente había muerto; o la senadora Eva Galaz, que cobra puntualmente cada quincena y nada ha aportado por su estado.
Quizá entonces haya que explorar otras razones, como las que el propio Luis Antonio Espino plantea en su análisis citando resultados de un estudio que recién se hizo en grupos de enfoque, donde se concluyó que «el cemento emocional que une a la mayoría de los votantes con el presidente está hecho de una poderosa mezcla de resentimiento con esperanza. Resentimiento por una situación personal que se percibe como muy injusta, al ser comparada con lo que se juzga como privilegios indebidos de otros; y esperanza de que, de alguna manera, apoyar a AMLO permitirá cambiar rápidamente esa posición de desventaja relativa».
Visto así el reto para PAN, PRD y PRI es mayúsculo, pero no insalvable. En el análisis publicado en el Washington Post se plantea también que hay un grupo clave de ciudadanos que aunque rechaza visceralmente al pasado, no cierra los ojos ante la forma desastrosa en que gobierna el populismo. Ciudadanos que «sienten que hoy no tienen opciones que los representen en sus ganas de castigar al pasado sin destruir el futuro».
Los candidatos están designados, las campañas comienzan en semana y media, si para los partidos de oposición a la cuarta transformación hay un reto en su discurso y manera de comunicar, para los ciudadanos existe también el desafío de generar una corriente de reflexión encaminada a frenar en las urnas la debacle a la que nos lleva este gobierno.
edelapena@infonor.com.mx