Mismo mal, misma receta
Por Eduardo J. De La Peña
Es inevitable volver a abordar temas relacionados con el coronavirus. A casi un año de que entramos a la emergencia sanitaria, en terrenos de opinión pública y comportamiento social se siguen abriendo nuevos flancos que deben abordarse en un ánimo de contribuir a la ecuanimidad, que es indispensable para como comunidad avanzar hacia un mejor estado de cosas.
Si entramos al tema de la vacunación, este por si solo puede saturar con sus distintas vertientes, pues por igual podemos ver que hay quienes muestran temor o renuencia a inocularse, como quienes buscan por todos los medios conseguir el biológico esperanzados en que eso les de un pase inmediato para regresar a lo que se asumía como «normalidad». A la par hay debate también sobre a qué grupos vacunar primero; y desde luego el reclamo de que se permita a los particulares comercializar la vacuna para que se pueda tener disponible lo antes posible.
Ante los que expresan dudas o negativa contundente a vacunarse, si no confían en lo que sostienen los científicos, habrían de tomar en cuenta entonces un punto de vista religioso. Nada menos que el jerarca de la Iglesia Católica, el Papa Francisco, anunció el fin de semana que será vacunado en los próximos días.
El Papa habló incluso de un negacionismo suicida de los que se oponen a recibir la vacuna. «Creo que desde el punto de vista ético todo el mundo debe vacunarse, porque no solamente pones en peligro tu salud, tu vida, sino también las de los otros”, señaló pragmático.
Las noticias sobre las personas, en algunos casos médicos y enfermeras, que han presentado reacciones adversas, parecerían dar argumentos a quienes están renuentes, sin embargo hay estadísticas muy puntuales en los Estados Unidos a las que convendría hacer caso.
En cerca de 2 millones de vacunados en el vecino país, el Centro para el Control y Prevensión de Enfermedades, CDC por sus siglas en inglés, detectó 11 casos por millón de reaccions serias a las vacunas de las compañías Pfzier y Moderna, todos tratados sin secuelas. Proporcionalmente hay mayor riesgo de sufrir un accidente vial, que tener una reacción adversa a la vacuna.
Sin embargo, debemos de entender también que aunque es altamente recomendable vacunarse, no podemos en el momento actual actuar como si ya todos estuviéramos vacunados. El proceso será lento, hay pocas dosis disponibles en el mundo, por el momento accesibles únicamente para los gobiernos, y el esquema que se ha planteado en nuestro país implica que la mayoría deberemos esperar meses para tener la inmunidad.
Otro flanco se ha abierto con lo relacionado a una nueva cepa, que con gran rapidez viajó de Europa a América, y de pronto ya la teníamos tan cerca como la vecina ciudad de Monterrey.
Antes de caer en la psicosis, hay que escuchar una vez más a los especialistas.
El Doctor Guillermo Torre Amione, Director del Sistema TEC Salud, lo resume pulcramente y con la brevedad necesaria para las redes sociales: «Debes enfocar tu energía en cómo prevenir expresión del virus, no te agobies por una nueva cepa. El virus seguirá cambiando, y lo más probable es que la vacuna proteja. Usa tu energía y conciencia para evitar grupos, distanciamiento físico, lavado de manos y uso cubrebocas».
Y es sobre todo la última frase la que debemos de tener presente, se ha repetido hasta el cansancio en los últimos meses, podrá parecernos chocante, pero es por ahora la mejor receta: sana distancia, lavado de manos y uso de cubrebocas.
Una vez más, salir lo mejor librados de esta contingencia no depende de la ciencia ni de los gobiernos, se trata sobre todo de comportamiento social.
Seguimos en emergencia. Actuémos con responsabilidad.
edelapena@infonor.com.mx