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Por Eduardo J. De La Peña

            A lo largo de los sexenios hemos visto como los gobernadores inician su mandato cediendo espacios a otros grupos para llevar la transición con tersura y tener estabilidad en el arranque, y conforme pasa el tiempo los van cerrando y gobiernan con sus más allegados.

            Hoy la situación es diferente. Con todo y el carro completo que consiguió su partido en la elección de octubre anterior, que le da la mayoría en el Congreso y un cómodo manejo político en lo local para la segunda parte del sexenio, Miguel Ángel Riquelme no actúa con soberbia, en lugar de cerrarse, incluye.

            Riquelme opera con precisión quirúrgica sabedor de los retos que se tendrán este año en materia electoral, y consciente de que realmente son estos resultados los que posicionarán a las fuerzas que competirán en la sucesión de 2023.

            Así por ejemplo vemos que familiares cercanos de quienes han gobernado Coahuila en los últimos setenta años, han sido incluidos en diferentes posiciones políticas.

            Román Alberto Cepeda González, nieto de Don Román Cepeda Flores, será candidato a alcalde de Torreón, y por una diputacion federal en aquélla ciudad contenderá José Antonio Gutiérrez Jardón, casado con una nieta de Don Braulio Fernández Aguirre.

            Esta semana llegó a la Secretaría de Gobierno Fernando de las Fuentes Hernández, hijo del ex gobernador José de las Fuentes Rodríguez. Dirige el Centro Estatal del Adulto Mayor la maestra Lucila Ruiz Múzquiz, esposa de Eliseo Mendoza Berrueto.

            El primero de enero asumió como diputado local Jesús María Montemayor, sobrino de Rogelio Montemayor Seguy, y se incorporó también esta semana, como Secretario de Vivienda, Enrique Martínez, hijo del ex gobernador del mismo nombre.

            Es también diputado local Alvaro Moreira, hermano de los ex gobernadores Humberto y Rubén.

            Todos estos personajes se han venido desempeñando en el sector público y a lo largo de los años han construido sus propios activos, pero en suma representan a la clase política que ha gobernado a la entidad, y además de ellos tienen también su espacio otros actores y fuerzas.

            Lo que está buscando el gobernador es no dejar cabos sueltos, ni permitir fisura alguna que le vaya a mermar al PRI en este año que vivirá una competencia crucial.

            Algunos panistas connotados han observado la jugada de Riquelme y comentan que quizá en otro momento hubieran cuestionado esta apertura a grupos del pasado, pero lo ven como una prometedora estrategia que puede frenar a Morena, y eso lo ven como una prioridad.

            Y no es que Morena tenga cartas sólidas en la entidad, pero cuentan con todo el presupuesto federal y la estrategia que han construido con los programas clientelares, y eso les da una posición competitiva sin importar quiénes sean sus candidatos.

            Además está claro que Morena jugará rudo y sucio, ya están desempolvando expedientes para tratar de construir posicionamiento a partir de escándalos que podrán no tener solidez ni sustento, pero con los que buscarán hacer mucho ruido manteniendo la apuesta de ganar votos con su falsa bandera anticorrupción.

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            Y a propósito de Morena, la foto parecía ilustrar un concurso de viejitos valientes compitiendo por ver quién se contagia primero del coronavirus, pero un boletín adjunto aclara que en realidad se trata de una reunión de «liderazgos» y legisladores de ese partido que se juntaron para ponerse de acuerdo y trabajar en unidad.

            Lo más destacado en este intento de unidad es que no acudieron todos los grupos que se disputan el control de ese partido en el estado.

            De entrada no estuvo Hortensia Sánchez Galván, quien tiene la representación de la dirigencia nacional, aunque aseguran que mandó un representante. Tampoco estuvo su hermana, la diputada Miroslava, ni Luis Fernando Salazar, a quien se da como puntero en la contienda interna por la candidatura en Torreón.

            Más bien pareció otra reunión del grupo que acusa de traición a las Sánchez Galván.

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            El ya de por sí mermado PRD tuvo otra baja esta semana. Murió por coronavirus uno de sus dirigentes emblemáticos en la entidad, Juan Antonio Solís Guel, con toda una trayectoría en la lucha izquierdista desde los años ochenta.

            Fue en aquéllos años Solís Guel un líder aguerrido, muy apegado a las formas y métodos de aquél entonces, pero se diferenció de otros de esa generación por su seriedad y decencia. Quizá no alcanzó poder ni construyó fortunas, pero sí construyó un buen nombre. Descanse en paz.

edelapena@infonor.com.mx

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