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Por Eduardo J. De La Peña

            Se concretó la ya anticipada llegada de Enrique Martínez y Morales a la Secretaría de Vivienda y Ordenamiento Territorial, quien en su retorno a la administración pública estatal, en la que ha sido director del DIF y Sub Secretario de Ingresos, aportará la experiencia que adquirió en la esfera federal como delegado de Economía y director a nivel nacional de la Financiera para el Desarrollo Rural.

            A Martínez le tocará dar continuidad a proyectos que dejó encaminados Jericó Abramo Masso, como la nueva Ley de Vivienda, que está casi lista para ser enviada al Congreso, y los complejos piloto de vivienda vertical que se iniciaron de la mano con instancias federales, con el soporte de ONU Hábitat, y que forman parte del modelo de nueva agenda urbana privilegiando el desarrollo ordenado y sustentable.

            También en este nuevo encargo tendrá Enrique Martínez la oportunidad de impulsar un proyecto que se esbozó en la administración que encabezó su padre, y para el cual escuelas de la UAdeC realizaron un muy completo estudio bajo la coordinación nada menos que del arquitecto Pedro Ramírez Vásquez.

            Este proyecto tenía que ver con el aprovechamiento de los corazones de manzana en el primer cuadro de la ciudad, con el propósito de una mejor utilización de los espacios urbanos.

            Coincide que también está en una posición de reimpulsar el proyecto quien fuera alcalde de Saltillo cuando se hizo ese estudio, el hoy director del Instituto Municipal de Planeación, Oscar Pimentel González.

            Hay un referente cercano e importante de lo que se puede lograr cuando hay un buen proyecto para rescatar las áreas céntricas de las ciudades, y esto es lo que se consiguió en Torreón bajo la administración del hoy gobernador Miguel Riquelme.

            También se tiene como ejemplo lo que se está desarrollando en Monterrey, donde de dos años para acá han tomado auge los complejos habitacionales en pleno centro de la ciudad.

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            No han sido cubiertas todas las vacantes que se generaron en el aparato estatal con las recientes renuncias. Falta por nombrar al nuevo Secretario del Trabajo y al representante del gobierno del Estado en La Laguna, de donde se desprenderá seguramente quién reemplazará a Román Alberto Cepeda en el sub comité técnico covid de aquélla región.

            Por lo pronto la función la está cubriendo Fernando Gutiérrez, pero el también tiene encomendada la coordinación del Sub Comité en la región Centro.

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            No cabe duda que Armando Guadiana es un político generoso, pero debe cuidar con quién se deja ver en público, pues por ejemplo en poco le abona a sus aspiraciones andar tan cerca de actores cuestionados como Diego del Bosque.

            Guadiana también acompañó a Diana Hernández Aguilar en su registro como aspirante a la candidatura en el distrito siete. En este caso se trata de una persona sana, que con perseverancia busca un espacio de representación, en el proceso local del año pasado fue candidata en el distrito 16 de Saltillo, y aunque obtuvo más de diez mil votos, apenas le alcanzó para la segunda posición, muy por debajo de los más de 32 mil que consiguió por el PRI Alvaro Moreira.

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            Renovó su directiva el Colegio de Notarios de Coahuila, que ahora será presidido por Sergio Almaguer Beltrán, quien fuera Secretario del Consejo en la gestión de su ahora antecesor Gustavo Adolfo González.

            Gustavo se concentrará entonces en la nueva encomienda que recibió en el Colegio Nacional.

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            Cuando el Secretario de Agricultura Víctor Villalobos anunció una revisión de los esquemas de operación de los centros de investigación dependientes de esa Secretaría, llegó a pensarse que serían rescatados del abandono organismos como el INIFAP, que dejaron de prestar servicio desde el arranque de la actual administración federal.

            Sin embargo el planteamiento es otro, no habrá recursos públicos para estos centros, la pretensión es que se vuelvan autofinanciables con aportaciones del sector privado.

            Los servicios que en el pasado dieron el INIFAP y otros entes similares a los productores agropecuarios, permitían generar condiciones para elevar la producción algo que si bien favorecía a quienes se dedican a esa actividad, también le daba fortaleza y competitividad al país, pero esos son conceptos que jamás van a entender en la cuarta transformación, donde prefieren regalar dinero en programas clientelares que invertir en proyectos productivos.

edelapena@infonor.com.mx

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