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Por Eduardo De La Peña De León

            El superdelegado Reyes Flores Hurtado salió del periodo de duelo post derrota electoral pero no se ha recuperado del todo, regresó a la actividad –al menos a la mediática– así como «agatelado».

            Afirma Flores Hurtado que otros órdenes de gobierno promueven una campaña de desinformación y «versiones maleadas» para que las obras federales ¡pasen desapercibidas!.

            De ser así estaríamos ante un nuevo concepto en comunicación capaz de volver invisibles obras materiales, y quizá también recursos económicos.

            Entonces los automovilistas que diariamente quedan atrapados en los congestionamientos rumbo a Derramadero, y las familias que se han enlutado por los recurrentes accidentes en esa saturada vía, seguramente se creyeron de «versiones maleadas» y en realidad sí se están realizando las obras de modernización de la ruta pero no las pueden ver.

            Lo mismo ocurre en Los Chorros, sigue habiendo accidentes mortales y cierres de la carretera, pero es una cuestión de mala propaganda, no que la federación haya congelado el proyecto para corregir el trazo.

            ¿Igual es con el tema del metrobús en La Laguna?.

            Habría que investigar, pues a la mejor y tampoco es cierto que se quitaron los recursos a las estancias infantiles y que no hay medicamentos oncológicos. Probablemente también sigue existiendo el programa para becar a menores embarazadas y apoyarlas a que terminen su educación secundaria, pero alguien manipuló la percepción e hizo creer otra cosa.

            Para Reyes Flores estamos ante una «versión maleada», no se trata de que un equipo incompetente lleve al país al despeñadero.

            Esto es muy sencillo, si existen las obras, el superdelegado tiene equipo, medios y espacios para darlas a conocer, ¿qué le falta?.

            Eso sí, que lo haga con claridad y precisión, pues en su anuncio de la próxima conclusión del paso elevado en el vado del Río Sabinas, dice que es una obra realizada a través de la Secretaría de Economía, pero hace un año cuando lo anunciarion dijeron que era de Sedatu.

            Aún más se dijo que la obra se costeaba con recursos del Fondo Minero, faltaría precisar si es con los remanentes de lo que quedó a deber la administración de Peña Nieto o si corresponde a lo recaudado en 2019. Y de una vez que digan ¿cuándo van a entregarles a los municipios los remanentes que les adeudan?.

            Por estos días habrá que estar al pendiente de «las mañaneras», pues capaz y en una de esas hasta López Obrador acusa a su delegado de sumarse a la campaña de desinformación y achicarle las promesas.

            Recordemos que hace un par de semanas cuando el Presidente estuvo en Pasta de Conchos dijo haber dado instrucciones a Román Meyer, Secretario de Desarrollo Urbano y Territorial, de desarrollar para beneficio de Nueva Rosita «las obras que se requieran».

            Y a eso que se prometió como un cheque en blanco, que López Obrador dijo sería para hospitales, viviendas, escuelas, pavimentación, agua potable y drenaje, Reyes Flores ya le puso un tope, y además lo diluyó, pues dijo que Sedatu invertirá 200 millones de pesos en obras de mejoramiento urbano y vivienda en la región Carbonífera.

            200 millones de pesos no van a ser suficientes para las obras que requiere Nueva Rosita, y eso es lo que prometió el Presidente.

            Ya empezó el regateo.

–o–

            Un mes después de que Emilio de Hoyos llevó el tema al pleno del Congreso, finalmente esta semana los diputados se pusieron de acuerdo y aprobaron exhortar a la Procuraduría de Protección al Ambiente y a la Conagua que les informe si están en regla las concesiones para extraer material pétreo en el río San Rodrigo y «si operan en armonía y respeto al medio ambiente».

            Para cuando las dependencias respondan, si es que lo hacen, esta Legislatura ya no estará en funciones. No le dieron la importancia a un tema que es en verdad trascendente y ante el que tendría que haber habido no un «respetuoso llamado» sino una enérgica exigencia a remediar el daño ambiental que se causó en el San Rodrigo.

            Antes de que se vayan deberían también investigar en qué condiciones operan nuevas extracciones, ahora en el río Bravo, en los límites de Nava y Guerrero, y el que aquí hemos señalado que inició a trabajar en juio en Arteaga, en el ramal Los Lirios-San Rafael.

            El asunto compete a la Conagua, pero cuentan con un solo inspector para toda la entidad, así que cada quien hace lo que le viene en gana pues en realidad no hay nadie que vigile.

edelapena@infonor.com.mx