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Por Eduardo J. De La Peña De León

            Los resultados de los comicios del domingo dan espacio para análisis diversos.

            Lo primero es un voto de confianza mayoritario de los coahuilenses hacia Miguel Ángel Riquelme, y que no se limita a quienes votaron por el PRI, sino que se extiende a quienes no acudieron a votar y que es evidente no consideraron necesario impulsar un contrapeso a un gobernador que se ha crecido en la crisis y que tiene un buen desempeño.

            Un segundo aspecto relevante es que la participación ciudadana, estimada en 39.3%, es bastante similar a la de elecciones similares en años anteriores. En 2008 y en 2014 también tuvimos «elecciones huérfanas» para renovar el Congreso local, en la primera acudió a votar el 39.9% del padrón y en la siguiente 39.6%.

            Esto nos muestra que la contingencia sanitaria no impactó realmente  en el ánimo ciudadano, la participación se dio en un porcentaje muy similar a la de elecciones que se han celebrado en condiciones normales, y esto echa por tierra los argumentos que en su momento esgrimieron dirigentes de PAN y Morena con la inviable pretensión de que los comicios se postergaran hasta el próximo año, cuando además no sabemos si prevalecerá la misma situación que ahora, o incluso más grave.

            El gran perdedor es sin duda el PAN, y lo podemos contrastar con la elección de hace tres años, en que obtuvieron cinco diputaciones de mayoría, en un proceso en que además estaban en disputa la gubernatura y las alcaldías, pero sería más justo medirlo frente a 2014, que como ya dijimos fue también una «elección huérfana» y en la que Acción Nacional tuvo más del 23% de los votos y ahora no llegó al 10%.

            Los panistas ya sabían que no les iría bien, así fue evidente desde que ninguna de las figuras prominentes de ese partido en la entidad se interesó por las candidaturas, pero seguramente no se esperaban un fracaso tan espectacular.

            Si Morena se nutrió de la sangría al PAN, pese al desastroso desempeño que están teniendo en el gobierno federal, la primera explicación está en el descuido e indolencia con que Jesús de León Tello llevó el proceso.

            Y entre los perdedores destaca también UDC, que llegó a la legislatura en funciones con tres diputados de mayoría, incluso en este momento tienen por primera vez en la historia la presidencia de la Junta de Gobierno del Congreso, y como producto de esta elección tendrán una diputación, y por poco y ninguna pues apenas llegan al 3.5% de la votación.

            Que sea Tania Flores Guerra quien vaya a representar a UDC en el Congreso explica en mucho el retroceso de este partido. Tras sus buenos resultados de hace tres años, se confiaron, se descuidaron y dejaron de lado a sus activos para privilegiar a personajes que han venido siendo cuestionados porque buscaron acercamientos con Morena para favorecerse tanto en sus proyectos políticos como en sus negocios personales.

            Tania Flores guarda cercanía con Armando Guadiana, y esa relación le ha permitido conseguir contratos para proveer carbón a la CFE.

            De los tres distritos que tenía UDC, en el primero, con cabecera en Acuña se va al tercer sitio, lo mismo que en el tercero de Sabinas. Y en el cuarto, de San Pedro, donde hace tres años ganó Edgar Sánchez, quien luego renunció a ese partido, se van al quinto sitio.

            Si entramos a un somero análisis de algunos distritos encontraremos otros detalles interesantes, por ejemplo en el segundo, con cabecera en Piedras Negras, y en donde Esperanza Chapa del PRI se convirtió en la única de los candidatos de este proceso en lograr la reelección, tenemos que un candidato independiente, Masías Menera, se coloca en la segunda posición.

            Morena, el partido que gobierna en Piedras Negras, se va a la tercer posición. Es claro que Claudio Bres se hizo a un lado para no estorbar a su cuñada Esperanza Chapa.

            Algo semejante vemos en el cuarto distrito de San Pedro, donde gobierna el PAN que se va a la cuarta posición, pues la alcaldesa Patricia Grado, prefirió apoyar a Armando Guerrero, de Morena, que sin embargo no obtuvo el triunfo.

            En el quinto distrito, con cabecera en Monclova, tenemos que un candidato independiente obtuvo más votos que PT, PRD, Partido Verde, Movimiento Ciudadano y todos los partidos estatales, a excepción de UDC-

            Para el PAN su peor resultado está en el distrito 7, con cabecera en Matamoros, donde con el 1.8% de los votos quedan en la sexta posición; y el «mejor» es el 8, donde Gerardo Aguado los alcanzó a llevar a la segunda posición con el 19.6% de los votos.

            Otro distrito que llama la atención es el doce, con cabecera en Ramos Arizpe, y que incluye también a Arteaga, Parras y General Cepeda. Ahí se coló a la segunda posición Unidos, desplazando a PAN y Morena.

            La reflexión más importante es que terminada la elección de diputados locales, comienza la competencia por las diputaciones federales y las alcaldías, y en función de ello es que los partidos deben analizar los resultados del domingo, para ubicar con precisión sus fortalezas y debilidades.

edelapena@infonor.com.mx

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