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Por Eduardo J. De La Peña De León

            Dicen que por estas fechas en todo Coahuila conseguir pasiflorina es tan difícil como ocurría en marzo con los cubrebocas y el gel antibacterial, y es que entre ex funcionarios de todos los niveles hay ataques de nervios, en algunos incluso histeria, ahora que se empiezan a desempolvar las denuncias presentada por la Auditoría Superior del Estado.

            No es para menos.

            Aunque se ha dicho que en contra de ex funcionarios municipales hay poco más de cien denuncias, la realidad es que la Auditoría presentó ante la Fiscalía General del Estado y la especializada en hechos de corrupción más de doscientas, pues a las de los municipios se suman algunas relacionadas con dependencias estatales, organismos y hasta fondos sindicales.

            En las denuncias se pueden encontrar hechos interesantes, como por ejemplo que algunos ex alcaldes del mismo periodo que el ahora procesado Ramón Oceguera, coinciden en conductas u omisiones que para la ASE son constitutivos de delito.

            Así en municipios como Cuatro Ciénegas, Múzquiz y Sabinas, coinciden en que la realización de las ferias locales da el espacio para manejos financieros poco claros, y corren por cuenta de las autoridades gastos de todo tipo sin que haya una comprobación de que los recursos se aplicaron realmente en lo que en su momento informaron.

            Así Santos Garza Herrera, de Cuatro Ciénegas, Cipriano Portales, de Múzquiz, y el ya famoso Lenin Flores Lucio, de Sabinas, fueron denunciados al presumirse desvíos en lo que sus gobiernos gastaron en las ferias. Lenin como es sabido acumula varios cargos y ha estado sujeto a proceso.

            Cipriano Portales, que llegó a la alcaldía de Múzquiz como candidato de PAN y UDC, incurrió también en otros hechos, como el pago de obras que no se concluyeron, y las denuncias en su contra ponen en evidencia que además tenía a sus proveedores consentidos, así por ejemplo de diez obras que pagó sin concluirse seis estuvieron asignadas al mismo contratista.

            Por el mismo motivo, pagar obras no terminadas, hay denuncias también contra Evaristo Madero Marcos y quien fungió como su tesorera en Parras, María Elizabeth Murra.

            De esos mismos tiempos, igualmente fueron denunciados el ex alcalde de Monclova Armando Castro y su tesorero Eduardo Harb, por varios hechos, destacando que en la conciliación entre ingresos en caja y depósitos en bancos, en tan solo siete días, hubo una diferencia de más de dos millones y medios de pesos.

            La siguiente hornada de alcaldes también dejó cuentas pendientes, y los que gobernaron en la región Sureste, sin distingo de los partidos que los postularon, destacan por las irregularidades que al no ser aclaradas en todas las oportunidades que les dio la Auditoría, se presumen como hechos delictivos.

            Y aquí se observan también notas comunes, así Ricardo Aguirre en Ramos Arizpe y Rodolfo Zamora en General Cepeda, justificaron fuertes erogaciones en conceptos de difícil verificación y que se prestan a suspicacias, como el muy genérico de apoyos sociales.

            Jesús Durán en Arteaga, denunciado al igual que su tesorera Nora Alicia Hernández Fuentes, también tomó por el mismo camino de «ayudas culturales y sociales», aunque le señalan otras situaciones como un viaje a Cuba para reclutar personal médico, en el que además de cubrirle los viáticos le pagaron honorarios adicionales por sus servicios.

            En esa gestión, en Arteaga se hicieron cobros de impuestos por debajo de lo previsto legalmente, favoreciendo a algunos particulares, y se encontraron también desvíos por casi 700 mil pesos nada menos que en el FORTASEG, el fondo federal para la seguridad.

            Como se sabe, hay denuncias también en contra de Isidro López Villarreal, y quienes fungieron como responsables de la tesorería, Adrián Ortiz al inicio de la gestión, y Rosa María Zertuche en el cierre.

            De los cargos imputados a la administración de Isidro, uno de los que destaca es el haber incrementado el sueldo de un año para otro a catorce funcionarios, en montos que van de los cien a los quinientos mil pesos.

            Entre esos funcionarios se menciona en la denuncia a la hoy candidata del PAN a una diputación local, Amal Esper, quien de ganar 388 mil pesos anuales pasó a percibir 635 mil, un incremento del 65%. En la misma situación se señala a su coordinador de campaña, uno de los colaboradores de mayor confianza de isidro López, Juan Pablo Valdés.

            A quien fuera director del IMPLAN en Saltillo, Ariel Domínguez Coutiño, también se le imputan por parte de la Auditoría Superior delitos patrimoniales.

            En el ámbito estatal también hubo hallazgos del órgano fiscalizador, y hay denuncias en contra de quien fuera Secretario de Salud, Jorge Verástegui, y de quien por varios años estuvo al frente del INEDEC, Jorge Chapoy, quien bajo el concepto de «compensaciones» le metía en serio la mano a los fondos de la institución.

            Los señalados en las denuncias saben de su existencia, pues previo a que se presentaran se les notificó de las irregularidades detectadas, por ello es que hoy a muchos les ganan los nervios.

edelapena@infonor.com.mx

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Por Eduardo J. De La Peña De León

            En círculos políticos se cuenta una anécdota, data de diciembre de 2009, cuando quince días antes de entrar legalmente en funciones rindió protesta como alcalde de Ramos Arizpe Ramón Oceguera Rodríguez.

            Al finalizar el evento, un familiar cercano se abrió paso entre los invitados y tras un estrecho abrazo al nuevo alcalde, le miró de frente y soltó  una frase que no se sabe si era recomendación,  consejo o advertencia «nada más no vayas a robar». La respuesta fue un gesto brusco y un frío silencio.

            Jamás se volvieron a dirigir la palabra.

            Este lunes, casi once años después a Ramón Oceguera le dictaron formal prisión. Desde el penal deberá afrontar el proceso en el que se acusa de peculado.

            La misma suerte corrió quien fuera su tesorero, Vicente Barreda González, quien por esos años decidió dejar su carrera en la banca comercial, en donde había ido escalando posiciones, para incursionar en la que fue su única participación en la administración pública, de donde saldría con las relaciones y los medios para emprender los más diversos negocios.

            Siempre al lado de Oceguera, en los años transcurridos desde que dejaron la alcaldía de Ramos, Vicente Barreda lo mismo se dedicó desde la renta de equipo y maquinaria de construcción, hasta la explotación de granjas avícolas, y también siempre para un mismo cliente, el gobierno de Nuevo León, en donde les abrió las puertas, y las arcas, el gobernador Jaime Rodríguez Calderón, «El Bronco».

            Tres denuncias presentó la Auditoría Superior del Estado en contra de Ramón Oceguera y Vicente Barreda.

            La primera incluso fue presentada cuando aún eran servidores públicos, el 13 de diciembre de 2013, y tenia que ver con el ejercicio presupuestal del año 2010.

            Cumplidas todas las etapas de la fiscalización, agotados cada una de los plazos, oportunidades y términos previstos en la ley para comprobar y justificar, Oceguera y Barreda no habían logrado demostrar la correcta aplicación de poco más de 9 millones de pesos, que estaban consignados como ingresos, sin precisarse su origen ni su destino.

            También del año 2010 no encontraron justificación sobre el destino que dieron a 16 y medio millones de pesos que el gobierno del estado le prestó a Ramos Arizpe a través de PIDECO, una promotora para el desarrollo comercial y económico.

            En enero de 2015 la Auditoría Superior presentó otra denuncia, y entre los hechos señalados el más relevante es un desfase entre los cortes de caja por ingresos y los depósitos en las cuentas bancarias oficiales por 3 millones quinientos mil pesos.

            Lo interesante es que esos 3 millones y medio que se perdieron, corresponden a la revisión de un solo día del año. Si las revisiones de la Auditoría son aleatorias y no exhaustivas, ¿otros días también se habrá perdido dinero?.

            Pero el verdadero festín fue el último año de la administración, el 2013.

            De los hallazgos en la auditoría correspondiente a ese año, el órgano fiscalizador detectó 42 hechos, que engloban las más diversas irregularidades, y que encuadran dentro del delito de peculado. Los montos superan los 30 millones de pesos.

            Las cifras mayores de los hechos detectados tienen que ver con cuestiones de nómina, pago de compensaciones no justificadas, pagos a trabajadores no identificados, premios de puntualidad sin sustento, contrataciones de nuevo personal pese a la prohibición legal a los Ayuntamientos de hacerlo en el cierre de gestión, todo esto supera los diez millones de pesos.

            En este rubro una joya es lo que la administración de Oceguera erogó bajo el concepto de «pago de vacaciones a funcionarios mayores», 756 mil pesos en el mes de enero de 2013.

            También se le señalaron simulaciones de actos jurídicos, contratación de servicios notariales pagados a fantasmas que ni tienen fiat notarial ni cuentan con un domicilio real, ahí la fuga fue de 2 millones y medio de pesos.

            Hubo en 2013 pago por obras y servicios no concluidos por más de cinco millones de pesos.

            Los auditores también detectaron que el Ayuntamiento no cobró la expedición de las licencias para la creación de un parque industrial, una inversión que hizo a título personal el alcalde en un terreno que le compró a su padre.

            La denuncia por los hechos de 2013 la presentó la Auditoría Superior el 7 de agosto de 2015. Ramón Oceguera y Vicente Barreda fueron detenidos el 28 de septiembre, hace una semana, cinco años después.

edelapena@infonor.com.mx