VIERNES 11 DE SEPTIEMBRE DE 2020
Por Eduardo J. De La Peña De León
Desde meses anteriores nos hemos venido refiriendo al conflicto en Chihuahua entre agricultores y el gobierno federal por el manejo de las presas en esa entidad, conflicto que ha escalado a niveles no deseables y que ya costó dos vidas humanas con el agravante de que se señala como responsables a elementos de la Guardia Nacional.
Fue en la última semana de marzo que los productores agrícolas iniciaron con las manifestaciones e incluso incendiaron vehículos de la Comisión Nacional del Agua.
En julio se desplegó a la Guardia Nacional y con uso de balas de goma y gases lacrimógenos se reprimió a los manifestantes.
Eso fue pocos días después de que López obrador visitó a Trump en Washington, la coincidencia no es irrelevante si tomamos en cuenta que el fondo del conflicto en Chihuahua es que los agricultores se oponen a que se de prioridad en el uso del agua de la presa «La Boquilla» al pago del convenio que se tiene con Estados Unidos, en lugar de utilizarla para el riego de las tierras de cultivo de quienes tienen aprovechamientos concesionados.
El domingo anterior se abrieron las compuertas de «La Boquilla», que estaban custodiadas por la Guardia Nacional, para entregar el agua a Estados Unidos, y el martes hubo una nueva concentración de productores, que no se amedrentaron pese a que los recibieron con gas lacrimógeno y lograron el control del embalse expulsando a los elementos de la Guardia.
Una pareja de productores de nuez que participó en la concentración fue atacada horas después y ambos murieron. Las organizaciones campesinas y el propio gobierno de Chihuahua responsabilizan a la Guardia Nacional.
Estamos ante un hecho de la mayor gravedad. Del despojo a los agricultores de sus derechos de agua, se pasó a la represión y de ahí al asesinato.
Y hoy, con las manos manchadas de sangre, el gobierno de López Obrador se refugia en sus argumentos favoritos, en culpar al pasado y en señalar «politiquerías».
El sub secretario de Seguridad, Ricardo Mejía Berdeja, trató de justificar el rumbo que ha tomado el asunto acusando que hay intromisión de los ex gobernadores Fernando Baeza Meléndez y José Reyes Baeza y varios ex alcaldes.
Baeza Meléndez ha salido a aclarar que es el único ex gobernador involucrado, que su participación en la protesta fue pública y en uso de su derecho a manifestarse como usuario de los derechos de la presa, además hay testimonios de su llamado a que fuera una movilización pacífica. Más allá de todo esto, es un hombre que se acerca a los ochenta años ¿qué aspiración política pudiera tener a estas alturas?.
Pero a López Obrador ya le gustó para presentarlo como culpable, y lejos de pronunciarse por una investigación que aclare si realmente la Guardia Nacional asesinó a los dos productores, se puso a recordar el que en su momento fue conocido como «fraude patriótico», llamado así porque su operador, nada menos que el entonces Secretario de Gobernación Manuel Bartlett, dijo que no reconocerían el triunfo del PAN porque el gobierno mexicano no entregaría el poder a los empresarios, a la Iglesia y a los Estados Unidos.
Este jueves que López Obrador tocó el tema, le acompañaba por cierto Bartlett que ni por aludido se dio.
Todo este asunto no nos es ajeno a Coahuila, pues como lo señalamos en el fondo está el cumplimiento del Tratado de Aguas con Estados Unidos, en el cual también estamos involucrados.
En dicho Tratado se estableció que México entregará cada cinco años al vecino país una tercera parte del agua que llegue al Bravo procedente de los ríos Conchos –que está en Chihuahua– San Diego, San Rodrigo, Escondido y Salado, además del arroyo Las Vacas, estos últimos cinco afluentes en nuestra entidad.
También hace algunos meses, en febrero, hubo movilizaciones de campesinos que tienen derechos de agua de la Presa Don Martín, alimentada por los ríos Salado y Sabinas, que se oponían a la apertura de las compuertas.
Será importante que las autoridades locales se mantengan atentas para que no vaya a surgir aquí un conflicto similar al del vecino estado.
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No alcanzó el General Jens Pedro Lohmann a hacerse cargo de la Dirección de Personal de la SEDENA, para la que había sido designado al dejar la Comandancia de la Cuarta Región Militar, pues ahora se le nombró como titular de Administración y Finanzas del ISSSTE.
El sorpresivo nombramiento generó desde luego polémica. Habrá que esperar a conocer su desempeño, sin embargo lo más trascendente es registrar cómo cada vez el gobierno federal entrega más funciones a los militares, incluso de cuestiones burocráticas y administrativas como se ve en este caso.
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En los círculos taurinos generó consternación la noticia del fallecimiento del Ingeniero Fernando Lomelí García, un entusiasta promotor de la fiesta brava, a quien se le recuerda como importante impulsor del patronato que construyó la plaza de toros en Saltillo, además de que como ganadero promovió y dio oportunidades a muchos aspirantes a torero, destacando su ahijado Valente Arellano Salum, la última figura del toreo que ha dado Coahuila, y quien falleció trágicamente hace varios años.
Descanse en paz.